Todos recordamos los momentos estelares de nuestras estrellas de la Selección. Pero muy pocos conocen la verdadera cuna donde se forjó la templanza de sus mejores defensas. (Y créenos, el lugar de origen de Aymeric Laporte te va a dejar con la boca abierta).
Mucho antes de conquistar los estadios más exigentes del planeta y convertirse en una pieza clave del fútbol mundial, el central creció en un enclave del sur de Francia que parece sacado de un cuento de fadas. Un rincón donde el estrés no existe y la historia se respira en cada esquina.
Hablamos de Agen, una fascinante ciudad de la región de Nueva Aquitania. Ubicada estratégicamente a medio camino entre Burdeos y Tolosa, esta localidad combina un patrimonio medieval deslumbrante con una obra de ingeniería fluvial que atrae a viajeros de todo el globo.
La joya de la ingeniería que desafía la lógica
El gran secreto que guarda esta ciudad no es solo su arquitectura clásica o su gastronomía refinada. Su mayor atractivo visual es una estructura que deja sin aliento a cualquier visitante que camine por las orillas del río Garona.
Allí se levanta el impresionante puente canal de Agen, una monumental obra del siglo XIX construida con piedra de sillería. Este hito arquitectónico tiene la particularidad de permitir que los barcos naveguen literalmente por encima de otro cauce de agua. (Sí, has leído bien: barcos cruzando un puente sobre un río).
Con sus casi 549 metros de longitud y 23 arcos monumentales, se consolidó como el segundo puente canal más largo de toda Francia. Recorrer a pie su vía lateral o cruzarlo a bordo de un barco de recreo es una de esas experiencias que debes apuntar en tu lista de viajes pendientes.
Un centro peatonal de cuento para perderse
Pero la experiencia en la cuna de Laporte no termina en sus infraestructuras fluviales. Adentrarse en el casco antiguo de Agen supone realizar un viaje inmediato a la Edad Media a través de sus emblemáticas casas de entramado de madera.
Pasear por la céntrica Rue Beauville es admirar fachadas perfectamente conservadas de los siglos XIV y XV. La arquitectura tradicional abraza al visitante mientras descubre pequeñas boutiques artesanales y terrazas repletas de vida local.
Entre sus monumentos religiosos destaca la Catedral de San Caprasio, un templo románico declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Sus impresionantes frescos interiores y su ambiente de recogimiento la convierten en una parada obligatoria para los amantes del arte.
Cultura, arte y alta gastronomía del suroeste francés
Además, su ubicación en pleno corazón del valle del Garona le otorga un clima amable y una tradición culinaria basada en productos de la huerta, patés artesanales y vinos locales de alta calidad. Un auténtico festín para el paladar sin pagar los precios prohibitivos de las grandes capitales.
El secreto gastronómico: Si visitas la zona, es delito marcharte sin probar sus famosas ciruelas pasas con denominación de origen («Pruneaux d’Agen»). Cultivadas desde la época de las Cruzadas, son el auténtico orgullo local y el snack saludable definitivo para recargar energía.
La oferta cultural de esta ciudad no se queda atrás. El Museo de Bellas Artes de Agen se ubica en cuatro deslumbrantes palacios renacentistas y custodia nada menos que varias obras originales de Francisco de Goya, donadas por importantes coleccionistas históricos.
Entender la infancia de Aymeric Laporte en este entorno ayuda a comprender esa tranquilidad estratégica que demuestra cada vez que salta al terreno de juego. Pasar de la paz absoluta de Agen a la presión de los grandes torneos requiere una fortaleza mental única.
Las vacaciones estivales son el momento perfecto para organizar una escapada diferente por el sur francés antes de que se llene de turistas.
¿Te animas a descubrir el puente navegable más fotogénico de Europa en tu próximo viaje?