Cruzar la frontera y dejarse envolver por la decadencia melancólica del norte de Portugal es un plan perfecto. Si estás buscando qué ver en Oporto para diseñar una escapada redonda, has llegado al lugar indicado.
Esta urbe trepa por las colinas que mueren en el río Duero, regalando fachadas cubiertas de loza que brillan con la luz de la tarde. Las calles huelen a café recién hecho, a bacalao al horno y a esa brisa atlántica tan característica.
Olvídate de los itinerarios acelerados que solo buscan la foto típica de postal. Prepárate para descubrir una ciudad con iglesias doradas, miradores que quitan el aliento y bodegas centenarias donde el tiempo parece haberse detenido.
1. El alma viva de la Ribeira de Oporto
Pasear por el frente fluvial es la mejor forma de tomarle el pulso al destino. El muelle de la Ribeira de Oporto es un festival de casas estrechas pintadas de colores vivos y restaurantes con terrazas animadas.
Este laberinto de soportales medievales conforma el auténtico corazón del casco viejo. El ambiente por la tarde es vibrante, con músicos callejeros y barcos tradicionales navegando por las aguas mansas.
Te aconsejo recorrer este paseo sin prisa antes de que caiga el sol. La luz del atardecer tiñe las fachadas de un tono dorado que justifica por sí solo el viaje.
2. El imponente Puente Don Luis I
Esta colosal estructura de hierro une la ciudad con el vecino municipio de Vila Nova de Gaia. Diseñado por un discípulo de Gustave Eiffel, se inauguró en el año 1886.
El puente cuenta con dos pisos transitables. El piso superior está reservado para el paso del metro y los peatones, ofreciendo una de las mejores vistas de toda la región.
Cruzarlo a pie a unos 45 metros de altura sobre el agua es una experiencia obligatoria durante tu turismo en Portugal. Prepárate para sentir el viento y contemplar la silueta urbana en todo su esplendor.
3. Los azulejos de la Estación de São Bento
Entrar en este vestíbulo ferroviario es como acceder a un museo de arte interactivo totalmente gratuito. Sus paredes interiores están revestidas por más de 20.000 azulejos portugueses.
Estas piezas cerámicas en tonos blancos y azules fueron diseñadas por el artista Jorge Colaço a principios del siglo XX. Las ilustraciones narran con gran detalle momentos clave de la historia del país.
La entrada es libre y se encuentra en pleno centro urbano. Detén el paso frente a las composiciones para apreciar los rostros y los paisajes históricos grabados en la loza.
4. La espectacular Librería Lello
Considerada de forma unánime como uno de los espacios literarios más bellos de Europa, este edificio neogótico del año 1906 te atrapará desde el primer instante.
Su gran atractivo interior es la imponente escalera de carmín rematada por un enorme techo de vitrales de colores. El aroma a papel antiguo y madera noble inunda todo el recinto.
Debido a su enorme popularidad, es imprescindible comprar la entrada online con antelación, la cual cuesta unos 8 euros que se descuentan si adquieres un libro en su interior.
5. La Torre de los Clérigos y su mirador
Si no te asustan los retos físicos, subir los 225 escalones de este campanario barroco de granito es un plan que debes incluir al viajar a Oporto.
La torre de los Clérigos fue construida a mediados del siglo XVIII por el arquitecto Nicolau Nasoni. Con sus 75 metros de altitud, sirvió durante décadas como faro orientativo para los barcos.
La entrada combinada con el museo cuesta unos 8 euros. Te prometo que el esfuerzo de la subida por la estrecha escalera de caracol se olvida al contemplar la panorámica de 360 grados.
El destino en TikTok
Si quieres ver cómo luce este rincón en pleno directo y a través de los ojos de otros viajeros, echa un vistazo a este vídeo:
6. Las históricas bodegas de Vila Nova de Gaia
Cruzando el río llegarás al lugar donde madura el famoso vino de Oporto. Los muelles están flanqueados por firmas centenarias que guardan barricas colosales de madera.
Visitar las bodegas de Vila Nova de Gaia te permitirá conocer de primera mano el proceso de fortificación de este caldo tan singular. Las naves de piedra se mantienen frescas y oscuras durante todo el año.
La mayoría de los recorridos guiados rondan los 15 o 20 euros e incluyen una cata final de variedades Tawny y Ruby. Una delicia dulce para el paladar.
7. El bullicio tradicional del Barrio de Bolhão
Para conocer la cara más auténtica y cotidiana de la población local, hay que adentrarse en las calles de este sector comercial histórico.
El punto neurálgico es el Mercado de Bolhão, un edificio monumental que ha sido rehabilitado recientemente. En sus puestos se venden flores frescas, quesos de la tierra, hortalizas y pescados.
Las tabernas de los alrededores son perfectas para degustar la gastronomía local sin artificios, con platos abundantes a precios muy contenidos.
8. La Iglesia de San Francisco y su oro interior
Este templo de fachada gótica austera esconde uno de los tesoros barrocos más deslumbrantes de la península ibérica.
Su interior está revestido casi por completo con tallas de madera cubiertas por más de 300 kilos de pan de oro. Destaca la espectacular escultura del Árbol de Jesé.
La entrada cuesta aproximadamente 9 euros e incluye el acceso a las catacumbas venerables que se encuentran justo debajo de la iglesia.
Tip de Lucía: No puedes marcharte sin probar la Francesinha, el plato estrella de la gastronomía portuguesa en esta región. Es un contundente sándwich relleno de carnes, cubierto de queso fundido y bañado en una salsa picante deliciosa a base de cerveza. ¡Comparte una si no vas con mucha hambre!
¿Vas a quedarte viendo las imágenes desde la pantalla o vas a reservar los billetes para perderte por las cuestas del Duero?








