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miércoles, 28 de octubre de 2026 Crónicas de viaje
Escapadas

Pueblos bonitos cerca de Santiago de Compostela: 7 escapadas con ría

Pueblos bonitos cerca de Santiago de Compostela: 7 escapadas con ría
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Lectura: 5 min
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Muchos viajeros llegan a Santiago, abrazan al Apóstol y se van sin mirar alrededor. Pero a pocas carreteras del Obradoiro empieza otra Galicia: la de los ríos que bajan al mar, los pazos entre viñas y los puertos donde todavía se descarga a diario. Estos son los pueblos bonitos cerca de Santiago de Compostela que mejor lo enseñan, ordenados por rumbo.

La distancia desde el centro compostelano casi nunca es larga, pero el reloj engaña: las rías se alargan y los pueblos piden tiempo. Para llegar hay que salir de las vías rápidas y meterse en comarcales donde el verde cambia con cada curva. Prepárate para conducir despacio, y para parar más de lo previsto.

Al norte: el Camino y la piedra medieval

1. Sigüeiro: el último descanso del Camino Inglés

Sigüeiro, capital del municipio de Oroso, se asienta junto al río Tambre y forma parte del Camino Inglés. Aquí paran los peregrinos antes de la última etapa hacia la plaza del Obradoiro.

Hay paseos fluviales bajo bosques de ribera y un puente medieval de piedra para cruzar el Tambre. Es una parada tranquila, sin tiendas de recuerdos, que sirve para entender el Camino desde dentro.

Dato práctico: es el pueblo más cercano de la lista. Cabe en una mañana corta, sobre todo si vas con niños.

2. Betanzos: la ciudad gótica del Mandeo

Betanzos conserva uno de los conjuntos medievales mejor guardados de Galicia, declarado Conjunto Histórico-Artístico. Fue capital de una de las provincias del viejo reino, y todavía se ven restos de murallas y torres defensivas.

Pasea por las plazas porticadas y entra en las iglesias de San Francisco y Santa María do Azogue. Es buena arquitectura gótica gallega. Y la tortilla de patata de la villa tiene fama propia.

Dato práctico: es la parada más lejana de esta lista. Dedícale una tarde entera y no la encajes entre dos pueblos.

Al sur: el río de la tradición jacobea

3. Padrón: la barca, Rosalía y los pimientos

Padrón se alza en el valle fluvial del Ulla. Es un hito de la tradición xacobea, vinculada a la llegada de la barca que trajo los restos del Apóstol.

El paseo del Espolón rinde homenaje a Rosalía de Castro y a Camilo José Cela. Los pimientos de Padrón, su producto más famoso, llenan las mesas de los mesones locales.

Dato práctico: la autovía te deja en el pueblo en poco tiempo. Combínalo con Combarro en un mismo día.

Al oeste: rías y puertos de piedra

4. Noia: el puerto medieval de Santiago

Noia, en la desembocadura del Tambre, fue durante siglos el puerto natural de la capital gallega. Su casco de trazado gótico marinero sigue ahí.

La Plaza do Tapal y la iglesia de Santa María a Nova guardan una de las colecciones de laudas gremiales medievales más importantes de la península. Pasear bajo los soportales de granito permite entender el peso comercial de la ría de Muros y Noia.

Dato práctico: se recorre bien a pie y, fuera de los fines de semana largos, sin multitudes.

5. Muros: soportales y salitre

Muros, en la orilla norte de la ría que lleva su nombre, mezcla arquitectura marinera popular con pazos urbanos. Su puerto pesquero mantiene actividad desde hace siglos.

Tras recorrer la fachada marítima porticada, sube hasta la iglesia de Santa María do Campo, con vistas a la bocana de la ría.

Dato práctico: llega por la tarde y quédate a ver bajar el sol sobre el puerto.

Al suroeste: albariño y hórreos

6. Ribadumia: viñas, molinos y río

Ribadumia, en el corazón de O Salnés, vive de la uva albariño y del agua. El paisaje es de viñedos en emparrado, senderos junto al Umia y antiguos molinos hidráulicos.

Por sus laderas hay bodegas acogidas a la Denominación de Origen Rías Baixas. Es la parada ideal para quienes buscan enoturismo.

Dato práctico: reserva la visita a la bodega con antelación y, si vas a catar, que conduzca quien no beba.

7. Combarro: hórreos sobre el mar

Combarro reúne decenas de hórreos de granito alineados sobre la ría de Pontevedra. Las callejuelas empedradas desembocan en cruceiros centenarios, y cerca queda el monasterio de Poio, testigo del monacato benedictino.

Es un pueblo muy fotografiado, por eso conviene ir temprano o con la luz baja de la tarde, cuando la marea sube y los hórreos parecen flotar.

Dato práctico: deja el coche fuera del casco y camina por las calles estrechas.

Nota logística: para moverte entre los valles del norte y las rías del oeste o del sur, apóyate en las autovías y en la AP-9, y deja las carreteras comarcales para el último tramo hasta cada pueblo.

Cómo organizar tus días

Con base en Santiago, tres jornadas dan para verlo todo sin correr: una al norte (Sigüeiro y Betanzos), otra al oeste (Noia y Muros) y otra al suroeste (Padrón, Ribadumia y Combarro).

  • Cuándo ir: primavera y otoño, con menos coches y buena luz.
  • Cómo moverte: coche, porque el transporte público a los pueblos pequeños es limitado.
  • Respeto al lugar: son pueblos donde se vive. Silencio en los puertos, no pises fincas y aparca donde no estorbes.

Guarda la lista, elige un rumbo y sal con tiempo. Lo mejor de estos pueblos aparece cuando dejas de contar kilómetros y te sientas a mirar el puerto, la plaza o el río.

¿Desde qué rumbo vas a salir de Santiago esta vez?

Álvaro Casas Roldán

Escrito por

Álvaro Casas Roldán

Periodista especializado en naturaleza, turismo rural y rutas panorámicas, centro mi trabajo en el norte de España y en destinos para recorrer sin prisas. En Trotavía publico sobre senderismo, miradores, pueblos con encanto y escapadas por entornos de montaña.

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