Planificar una escapada al norte de España implica, casi de forma obligatoria, detenerse en uno de los rincones más fotogénicos de Cantabria. Si te estás preguntando qué ver en Santillana del Mar para exprimir al máximo tu visita, has llegado al lugar indicado.
Esta joya empedrada es conocida popularmente como la villa de las tres mentiras porque ni es santa, ni es llana, ni tiene mar. Sin embargo, lo que sí tiene este fascinante pueblo cántabro es un magnetismo capaz de detener el reloj en pleno siglo de oro.
Caminar por sus dos arterias principales te hará sentir bajo la atmósfera señorial de los antiguos linajes hidalgos. Prepárate para descubrir un entramado urbano impecable donde la piedra caliza y la madera noble se funden con el aroma de los bizcochos recién horneados.

Lugares imprescindibles que ver en Santillana del Mar
El trazado del casco histórico está diseñado para ser recorrido a pie y sin prisa, disfrutando de los detalles de las fachadas barrocas y renacentistas.
1. La Colegiata de Santa Juliana
Es la joya indiscutible del románico en Cantabria y el origen que dio nombre a la villa medieval. Construida en el siglo XII, destaca por su imponente estructura de sillería y, sobre todo, por su claustro medieval (la entrada cuesta 3 euros y merece cada céntimo). Sus capiteles esculpidos muestran animales mitológicos y escenas bíblicas de una riqueza artística excepcional.
2. La Plaza Mayor y sus torres defensivas
El corazón administrativo de la villa alberga monumentos civiles de primer orden que reflejan el poder de la nobleza cántabra. Aquí conviven la Torre del Merino, con su silueta gótica almenada del siglo XIV, y la robusta Torre de Don Borja, del siglo XV. Los balcones de madera de la Casa del Cura añaden el toque de color perfecto a este espacio histórico.
3. La Neocueva de Altamira
Aunque la cavidad original descubierta por Marcelino Sanz de Sautuola está cerrada para garantizar su conservación, a solo 2 kilómetros del centro se ubica el Museo Nacional de Altamira. Su réplica exacta, conocida como la Neocueva, permite contemplar los bisontes polícromos del Paleolítico con un nivel de realismo y detalle tecnológico verdaderamente asombroso.
Tip de Laura: Si viajas en temporada alta, reserva las entradas para la Neocueva de Altamira con semanas de antelación. El aforo diario está estrictamente controlado y los pases se agotan rápido.
4. Calle de Juan Infante
Es el acceso clásico más espectacular hacia la Plaza Mayor de Santillana del Mar. Flanqueada por soberbias casonas solariegas y pequeños palacetes, esta calle concentra la esencia comercial de la villa. Aquí puedes encontrar talleres de artesanía local y pequeñas tiendas donde adquirir los famosos sobaos pasiegos o quesos de la región.
5. Palacio de los Velarde
Ubicado en la Plaza de las Arenas, este edificio renacentista de mediados del siglo XVI muestra la opulencia del linaje de Alonso Velarde. Su fachada destaca por el hastial escalonado y los pináculos decorativos platerescos. Actualmente funciona como un interesantísimo museo de sitio que narra la historia viva de los antiguos moradores de la edificación.
6. Casa de los Villa o de los Hombrones
Ubicada en la calle Río, es una de las casonas barrocas más singulares del norte de España debido a su imponente heráldica. Su nombre proviene de los dos guerreros de piedra tallados que custodian el inmenso escudo familiar de los Villa. El lema grabado bajo el relieve petrificado te hará reflexionar: «Un buen morir es honra de la vida».
7. Convento de San Ildefonso y los dulces de las Clarisas
Una parada fundamental para los que buscan experiencias auténticas y tradicionales en este pueblo cántabro. Este conjunto monástico del siglo XVII sigue custodiado por las hermanas Clarisas. No te puedes marchar sin acercarte a su torno para adquirir las pastas artesanales y bizcochos que hornean diariamente con recetas centenarias.
8. Ermita de Santa Justa en Ubiarco
Para aquellos viajeros que planifican en detalle y buscan alternativas naturales, este rincón costero situado a solo 6 kilómetros del centro de la villa es un secreto a voces. Se trata de una pequeña y melancólica construcción rupestre del siglo XII colgada literalmente sobre un acantilado, desafiando la fuerza indomable del mar Cantábrico.
El destino en TikTok
Si quieres ver cómo luce este rincón en pleno directo y a través de los ojos de otros viajeros, echa un vistazo a este vídeo:
Consejos prácticos para organizar tu viaje
A la hora de definir qué hacer en Santillana del Mar, la logística juega un papel vital para evitar agobios de última hora.
- Aparcamiento obligatorio: El acceso en coche al casco histórico está restringido a residentes. Debes estacionar en los parkings habilitados a la entrada de la villa (el precio ronda los 4 euros por el día completo).
- Calzado adecuado: El suelo de la villa está completamente pavimentado con piedra medieval irregular. Olvídate de los tacones y opta por zapatillas cómodas con buen agarre.
- Puntos cercanos: Su ubicación la convierte en la base perfecta para explorar la costa occidental de Cantabria, situándose a solo 20 kilómetros de los monumentos modernistas de Comillas y a 8 kilómetros de las playas de Suances.
¿Tienes ya todo listo para perderte entre las leyendas de piedra y los tejados rojizos de este rincón infinito de Cantabria?








