Si buscas una escapada diferente sin salir de la Comunidad de Madrid, saca el mapa. A veces nos empeñamos en viajar lejos buscando grandes historias, olvidando que los mayores secretos descansan a tiro de piedra de la capital. Hoy desvelamos todo lo qué ver en Villarejo de Salvanés, un bastión histórico único.
Esta villa huele a piedra milenaria, a campos de olivos infinitos y a puro carácter castellano. La estampa de sus monumentos recortando el horizonte de la Alcarria madrileña te transportará al instante a la época de los caballeros medievales y los grandes comendadores. Es un destino que se saborea despacio, caminando sin prisa por sus plazas empedradas.
¿Te apetece descubrir un rincón madrileño que parece suspendido en el tiempo? Prepárate, porque este rincón del sureste de la región rompe con todos los tópicos del turismo en Villarejo de Salvanés y te va a sorprender desde el primer minuto.
8 lugares imprescindibles qué hacer en Villarejo de Salvanés
1. La imponente Torre del Homenaje. El gran emblema del municipio se alza con una arquitectura única en toda España. No es la típica estructura cuadrada, ya que cuenta con ocho torreones adosados que la convertían en un fortín inexpugnable. Perteneció a la célebre Orden de Santiago y hoy custodia en su interior el interesantísimo Museo de los Tercios Españoles (la entrada general cuesta solo 2 euros).
2. La histórica Casa de la Tercia. Construida en el siglo XV, este sobrio edificio castellano funcionaba como la sede de la Encomienda Mayor de Castilla. Tras sus recios muros se almacenaban los tributos del grano y el vino. En la actualidad, su interior alberga un fascinante museo etnográfico donde comprenderás de primera mano el rico pasado agrícola de la comarca.
Tip de Lucía: Si visitas la Casa de la Tercia, fíjate bien en el monumental escudo real de los Austrias que preside la entrada principal. Es una auténtica joya de la herencia civil castellana que conserva detalles impresionantes.
3. El emotivo Convento de Nuestra Señora de la Victoria. Este templo guarda una conexión directa con un acontecimiento que cambió el rumbo de Europa: la Batalla de Lepanto en 1571. Luis de Requesens, lugarteniente en el combate, prometió levantar este santuario si las tropas cristianas vencían al imperio otomano. (Y sí, cumplió su promesa de forma espectacular).
4. La majestuosa Iglesia de San Andrés Apóstol. Un templo edificado en el siglo XIV que conserva intacto su imponente aspecto de iglesia-fortaleza. Los impactos del tiempo y las reformas no han borrado su aire defensivo. En su fachada exterior todavía se aprecian con total nitidez los viejos emblemas grabados del Consejo de Órdenes.
Guía en vídeo del destino
Si eres de los que prefiere devorar el destino con los ojos antes de pisarlo, te dejo esta breve guía visual:
5. El sorprendente Museo del Cine. El coleccionista Carlos Jiménez dio vida al primer museo profesional y tecnológico dedicado al séptimo arte en toda España. Es un paraíso absoluto si te apasiona el celuloide. Encontrarás proyectores antiguos, uniformes de época y decenas de artilugios que narran cómo nació la magia cinematográfica antes de la era digital.
6. El pintoresco Antiguo Hospital. Un bellísimo ejemplo de la arquitectura civil madrileña del siglo XVIII. Cumplió funciones asistenciales clave para los vecinos más desfavorecidos durante décadas. Perderse por sus inmediaciones sirve para entender el desarrollo social de la comarca y la evolución urbana de la villa.
7. El frescor del Pozo Marcos y el Cañuelo. Las fuentes lavaderos tradicionales eran auténticos centros de vida social en los siglos pasados. Estas construcciones populares, integradas perfectamente en el paisaje rural, regalan un remanso de paz ideal para refrescarse durante los meses más cálidos del verano madrileño.
8. Los senderos del Pinar de Valdepuerco. Si eres de los que planifica rutas de naturaleza, este entorno te va a encantar. Se trata del único pinar natural de pino carrasco protegido en toda la provincia. Sus senderos llanos y tranquilos resultan perfectos para caminar en familia mientras respiras el aroma a resina y campo abierto.
Advertencia viajera: El municipio es el auténtico motor del oro líquido de la región. De sus almazaras cooperativas sale aproximadamente el 60% de todo el aceite de oliva virgen extra de la provincia. No te marches sin comprar una botella.
Gastronomía y rincones cercanos para redondear el viaje
El viajar a Villarejo implica sentarse a la mesa sin remilgos. Los bares de la plaza sirven unos zarajos y unas mollejas de cordero que quitan el hipo a cualquiera. Para los amantes de los buenos caldos, los vinos locales con Denominación de Origen completan una experiencia gastronómica redonda y contundente.
Si te sobra tiempo y quieres devorar más kilómetros, tienes el bellísimo pueblo de Chinchón a apenas 20 kilómetros de distancia por carretera. Combinar ambas localidades en un mismo fin de semana te asegurará una inmersión completa en la cara más auténtica y desconocida de la meseta.
¿Cuándo vas a reservar tu próximo sábado libre para descubrir este tesoro medieval de la Alcarria?







