Santillana del Mar es ese destino que, una vez pisas, se queda grabado en la retina para siempre. Conocida como la «villa de las tres mentiras», esta joya medieval es el punto de partida perfecto para explorar el alma de Cantabria.
Pero si buscas ir más allá de sus empedradas calles, hay rincones a pocos kilómetros que conservan la misma esencia auténtica.
He preparado esta selección de pueblos bonitos cerca de Santillana del Mar para que tu próxima escapada a la «Tierruca» sea una experiencia completa.
Desde la bravura del Cantábrico hasta la quietud de los valles interiores, aquí tienes mis imprescindibles.
Comillas: modernismo frente al mar
A solo 16 kilómetros, Comillas se alza como el contrapunto perfecto. Es una de las villas más aristocráticas de la región, famosa por su impresionante legado modernista. No puedes irte sin visitar El Capricho de Gaudí, una explosión de color y creatividad que parece sacada de un cuento, además de la imponente Universidad Pontificia.
San Vicente de la Barquera: esencia marinera
Situado a unos 29 kilómetros, este bastión marinero bajo la mirada de los Picos de Europa es una de las estampas más fotografiadas de España. San Vicente de la Barquera combina una Puebla Vieja cargada de historia con unas playas espectaculares. El ambiente en su puerto, donde los barcos descargan el pescado fresco, es el lugar ideal para disfrutar de una buena comida local.
Suances: acantilados y brisa marina
Si lo que buscas es aire salino, Suances está a apenas 9 kilómetros. Esta localidad es el destino favorito de muchos para combinar tradición y surf. Su faro, dominando los acantilados de la playa de Los Locos, ofrece una de las panorámicas más impresionantes de la costa cántabra. Es el lugar perfecto para ver atardecer con el rumor de las olas de fondo.
Barcenaciones: el modelo montañés
Para los amantes de la arquitectura rural más pura, Barcenaciones es un secreto bien guardado. Es el paradigma perfecto del pueblo montañés: casas con balcones de madera repletos de flores, soportales de piedra y un silencio absoluto. Pasear por aquí es sentir que el tiempo se ha detenido hace varios siglos.
Cartes: historia en piedra
A solo 15 minutos en coche, Cartes te sorprenderá con su Camino Real, una calle flanqueada por casonas hidalgas de los siglos XVI y XVII que parecen no haber cambiado nada. Es un conjunto histórico-artístico que te transporta de golpe al pasado hidalgo de Cantabria.
Novales: el pueblo de los limoneros
Conocido por su microclima envidiable, Novales es famoso por sus huertos de limoneros que perfuman el aire. Es una villa pequeña, tranquila y con una arquitectura indiana que le otorga un carácter distinguido y acogedor. Está a menos de 10 kilómetros de Santillana, convirtiéndose en una parada obligatoria para una mañana relajada.
Ruiloba: entre la alfarería y el campo
Ruiloba es la esencia de la Cantabria rural. Dividido en pequeños barrios con tipología campesina, este pueblo destaca por su tradición alfarera. Si buscas un destino auténtico, lejos de las grandes aglomeraciones, sus paisajes verdes y su cercanía a acantilados vírgenes te cautivarán.
Miengo: dunas y naturaleza
Cerrando esta lista, Miengo nos ofrece un espectáculo natural único en la desembocadura de la ría del Pas. Aquí, las dunas de Liencres y los acantilados recortados crean un entorno salvaje. Es el destino ideal para los que disfrutan de caminatas suaves por senderos que bordean el mar.
El destino en TikTok
Si quieres ver cómo luce este rincón en pleno directo y a través de los ojos de otros viajeros, echa un vistazo a este vídeo:
Tip de experta: Aunque los pueblos están cerca entre sí, te recomiendo alquilar un coche para moverte con libertad. Cantabria es una tierra de carreteras secundarias preciosas que merecen ser recorridas sin prisas, parando en cualquier mirador que te llame la atención.
¿Con cuál de estos pueblos te quedarías para una escapada de fin de semana? La magia de Cantabria está en sus contrastes, así que no dudes en perderte por sus valles y costas.