Si hay un rincón que define el azul imposible de las Baleares, ese es Cala Saladeta. Situada en la costa norte de Sant Antoni de Portmany, de Ibiza, esta pequeña joya es el refugio favorito de quienes buscan aguas transparentes que parecen extraídas de una postal caribeña.
A diferencia de las playas urbanas, aquí el entorno se mantiene salvaje, rodeado de acantilados cubiertos de pinos que perfuman el aire con un aroma fresco y mediterráneo.

La magia de las casetas varadero
Lo que hace única a esta cala son sus tradicionales casetas varadero. Estas pequeñas estructuras de madera y piedra, incrustadas directamente en la roca, servían antiguamente para proteger las embarcaciones de los pescadores locales.
Hoy, se han convertido en el símbolo estético más fotografiado de la zona y en el lugar perfecto para sentarse a observar el horizonte mientras el sol empieza a caer.
Cómo llegar a Cala Saladeta sin perderse en el intento
El acceso es el gran filtro de esta playa. Cala Salada es el punto de partida obligado. Puedes llegar en coche o moto, pero ten en cuenta que durante los meses de julio y agosto el acceso al aparcamiento se restringe y deberás utilizar el autobús lanzadera que sale desde el aparcamiento disuasorio en Can Coix.
Tip de experta: Si quieres conseguir la mejor foto o disfrutar de un momento de paz sin la multitud de la tarde, llega antes de las 10:00 de la mañana. La luz sobre el agua a esa hora es un espectáculo que merece el madrugón.
Una vez en Cala Salada, el camino para llegar a Saladeta se realiza a pie por un sendero tallado en la roca. No es un camino largo —unos 10 a 15 minutos de caminata—, pero no es apto para chanclas de playa.
Te recomiendo usar calzado deportivo ligero; tus pies y tu seguridad te lo agradecerán al sortear las piedras del acantilado.
El destino en TikTok
Si quieres ver cómo luce este rincón en pleno directo y a través de los ojos de otros viajeros, echa un vistazo a este vídeo:
Consejos prácticos para tu jornada
- Equipamiento: No hay servicios de restauración ni tumbonas. Lleva suficiente agua, protección solar y algo de comer.
- Snorkel: Es obligatorio llevar gafas de buceo. La claridad del agua permite ver posidonia y pequeños bancos de peces con total nitidez.
- Basura: Al ser un entorno natural protegido, todo lo que lleves debe volver contigo. Es fundamental dejar la cala exactamente como la encontraste.
Atención: Si decides ir por el camino de la costa (por encima de los acantilados), ten cuidado con el viento. Aunque las vistas son imbatibles, el sendero es estrecho y requiere precaución si vas con niños.
¿Te imaginas pasando el día entre el azul turquesa y el olor a salitre? A veces, la verdadera belleza requiere un pequeño esfuerzo extra, y esta cala es la prueba de que el viaje siempre compensa el camino.
¿Cuál es ese rincón de Ibiza al que siempre sueñas con volver cuando termina el verano?







