El oleaje del mar Mediterráneo se calma por completo al chocar contra una gran formación rocosa que domina el paisaje gerundense. El aroma dulce de los pinos costeros se mezcla con el salitre intenso que flota de forma perpetua en el ambiente costero.
La famosa Playa de la Mar Menuda es el segundo gran arenal urbano del municipio de Tossa de Mar. Esta costa destaca por ofrecer un entorno natural privilegiado que combina paredes de piedra abruptas con servicios turísticos excelentes.
Muchos viajeros pasan de largo buscando calas recónditas en mitad de la Costa Brava profunda sin saber lo que se pierden aquí. Este rincón esconde misterios geológicos e historias locales fascinantes que transforman un simple día de baño en una auténtica aventura mediterránea.
1. Bañarse en la Bañera de las Mujeres
En el extremo norte del arenal se encuentra la zona conocida popularmente como la bañera de las mujeres (o banyera de ses dones). Este espacio marino se encuentra completamente protegido del oleaje exterior gracias a los grandes arrecifes naturales de roca oscura.
El agua cristalina apenas cubre las rodillas y mantiene una temperatura agradable durante los meses de verano. Es un sitio perfecto si viajas con niños pequeños debido a la ausencia total de corrientes peligrosas.
2. Practicar snorkel en Sa Bauma
Las paredes verticales de la roca de Sa Bauma se hunden directamente en los fondos marinos de la provincia de Girona. La claridad del agua en este punto exacto permite una visibilidad excelente que alcanza los diez metros de profundidad en días calmados.
Podrás observar bancos de salpas doradas, pulpos escondidos en las grietas y estrellas de mar de un color rojo intenso. No olvides meter las gafas de buceo en tu mochila de viaje porque este fondo marino es un acuario natural.
3. Descubrir el santuario del buceo en Tossa
La zona norte de esta playa urbana es considerada uno de los puntos de inicio más famosos para el buceo en Tossa de Mar. Varias escuelas locales organizan bautismos de mar diarios debido a la comodidad que ofrece el acceso directo desde la orilla arenosa.
Las praderas de posidonia oceánica comienzan a pocos metros de la arena gruesa y albergan una biodiversidad espectacular. Es una experiencia única (y os aseguro que engancha desde el primer minuto) para iniciarse en el submarinismo.
4. Recorrer el sendero hacia la Vila Vella
La silueta imponente del castillo medieval vigila el horizonte de la costa desde el extremo opuesto del paseo marítimo local. Un cómodo camino peatonal llano conecta directamente este arenal con el recinto amurallado de la mítica Vila Vella en menos de diez minutos.
El paseo permite capturar fotografías espectaculares de la bahía con los barcos de pescadores flotando sobre el agua turquesa. Es la combinación perfecta entre patrimonio histórico arquitectónico y naturaleza salvaje de la Costa Brava.
5. Disfrutar de la comodidad de la Bandera Azul
La gestión medioambiental excelente ha otorgado de forma consecutiva la prestigiosa distinción de Bandera Azul a este tramo costero. Las instalaciones públicas incluyen duchas modernas, lavapiés accesibles, servicio de salvamento diario y alquiler de hamacas confortables.
Su superficie cuenta con unos 163 metros de longitud y un ancho medio de 42 metros de arena dorada muy limpia. Todo está diseñado para que disfrutes del sol sin preocuparte por la logística del día.
6. Nadar en la Via Brava de Tossa de Mar
Los nadadores de aguas abiertas encuentran en este rincón de Cataluña un carril marino balizado de uso totalmente público y gratuito. La conocida Via Brava conecta este arenal con las calas vecinas mediante boyas amarillas de seguridad que impiden el paso de embarcaciones.
El recorrido litoral permite ejercitarse en un entorno seguro mientras contemplas los acantilados de granito desde el propio mar. Una opción ideal si buscas un toque deportivo y dinámico durante tus vacaciones veraniegas.
7. Comer frente al mar en el chiringuito local
La gastronomía tradicional marinera se saborea mejor con los pies asentados sobre la superficie de arena gruesa típica de la zona. Los restaurantes situados al borde del paseo marítimo sirven arroces caldosos, pescados frescos del día y tapas locales sabrosas.
El olor a paella recién cocinada inunda las terrazas mientras la brisa marina refresca las horas centrales del caluroso mediodía. Cenar aquí por la noche con el sonido de las olas de fondo es un auténtico lujo mediterráneo.
8. Contemplar el amanecer desde los miradores de roca
Los salientes rocosos que flanquean la playa funcionan como miradores naturales espectaculares orientados directamente hacia el este geográfico. Ver salir el sol detrás del horizonte marino es un espectáculo visual que tiñe las aguas de tonos púrpuras y dorados.
El ambiente a tempranas horas de la mañana es extremadamente tranquilo y solo interrumpido por el vuelo de las gaviotas. Madrugar durante la estancia merece la pena (y mucho) para vivir este momento de conexión natural absoluta.
Consejo de Laura: El aparcamiento junto a la playa es zona azul y se llena rápido a partir de las diez de la mañana en julio y agosto. Si quieres ahorrarte el pago diario, existe un parking público disuasorio gratuito situado a solo doce minutos a pie de la orilla de la costa.
El destino en TikTok
Si quieres ver cómo luce este rincón en pleno directo y a través de los ojos de otros viajeros, echa un vistazo a este vídeo:
Información práctica para organizar tu visita
El acceso principal en coche se realiza cómodamente a través de la carretera GI-682, la cual cuenta con desvíos bien señalizados hacia el centro urbano. La estación de autobuses de Tossa de Mar mantiene conexiones directas diarias con la ciudad de Girona y la capital barcelonesa.
Si te hospedas en el propio núcleo histórico del municipio, la mejor opción es desplazarte caminando por el paseo marítimo peatonal. El trayecto es totalmente llano y accesible para carritos de bebé o personas que presenten movilidad reducida.
¿Te animas a sumergirte en las aguas cristalinas de este santuario marino de la Costa Brava durante tus próximas vacaciones?








